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El último ingenio del doctor Wettest

Apostado contra una roca, el científico observaba el enorme artefacto que tenía ante él. Semejaba una especie de medio de transporte, aunque los habitantes de la zona no habían visto en su vida una cosa como aquella. En realidad, no existía nada parecido en el mundo. Era obra de la invención del único e inconmensurable doctor Wettest. Junto a él, su ayudante Hugo le observaba con sincera devoción. El científico hizo caso omiso de la mirada fascinada de su asistente y repasó su cuaderno, como hacía siempre que iba a dar el paso final en la construcción de sus ingenios: la prueba final. Se encontraban al borde de un acantilado bastante profundo, y abajo el mar golpeaba con furia las rocas afiladas como lanzas. Habían escogido un día especialmente soleado y una brisa no demasiado fuerte hacía bailar los cabellos enmarañados del científico. Su ayudante le había ayudado a transportar su invento hasta aquel lugar. Siguiendo al pie de la letra las indicaciones que había anotado, fue conectand...

El Caserón

El Caserón 

El Contador de Cuentos

Hacía unos días que había llegado a la ciudad en la que vivo un cuentacuentos. Se decía que su forma de contar los cuentos era tan espectacular que pronto había adquirido fama. Yo al principio no estaba muy interesado, pero por el éxito desmesurado adquirido y por recomendaciones de amigos que habían llevado a sus hijos, decidí hacer un hueco en mi apretada agenda para tan curioso espectáculo.

La Fuente de Energía

Aquí os presento otro de los que serían de mis mejores relatos. Éste en particular también fue seleccionado para para el libro de relatos del concurso de Monstruos de la Razón II, aunque no fue finalista. También se publicó en otro número de Los Zombis no saben leer. Espero que os guste.

El Exterminador

Os presento aquí el que quizás sea mi mejor relato y del que estoy más orgulloso. Está publicado en la antología Monstruos de la Razón II porque quedó en tercer lugar en la categoría de terror. También está publicado en no me acuerdo qué número de la revista pulp online "Los Zombis no saben leer", aunque no sé si todavía está disponible porque la revista ha muerto.

Él

Javier Pérez se frotó los ojos para comprobar que lo que veía era verdad. Cuando sonó el timbre de su piso de Madrid, pensó que quienquiera que estuviese al otro lado de la puerta sería un vecino pidiendo algo de sal, el cartero trayéndole una carta certificada o, incluso, uno de esos malditos mormones que él tanto detestaba.

Campo a través

Estaba empezando a pensar que finalmente tenían la muerte encima y que era preciso buscar un sitio para esconderse donde no pudiera encontrarlos. La hierba era tan alta como una casa, y el hombre guio a sus hijos entre los anchos tallos. El olor fresco de la maleza lo llenaba todo, y entraba con tanta intensidad en sus fosas nasales que le producía una sensación de mareo. En otra ocasión incluso le hubiera parecido un aroma placentero, pero en aquellos momentos lo aborrecía hasta la náusea. A lo lejos, oyó unos pasos retumbantes que se acercaban con sorprendente rapidez. Sus hijos gritaron de terror, y él hizo todo lo posible por calmarlos. Mientras corría desesperado, empujando a los hijos mayores y llevando al pequeño en brazos, reparó en un agujero que algo había practicado en el suelo. Guio a sus retoños hasta la entrada del boquete y se internó en su interior. Cuando comprobó la seguridad del lugar, permitió que sus pequeños entraran. Luego esperó a que los atronadores pasos se ac...