Elvián en Las intrigas de la corte (4): Corre, Trueno, corre
Capítulo IV: Corre, Trueno, corre Elvián continuó visitando con asiduidad a Trueno y, poco a poco, el caballo se fue ido recuperando. Con el tiempo, sanó completamente sus heridas y fue capaz de trotar de nuevo. Siempre que veía al joven príncipe parecía que se le iluminaba la cara, y hasta casi se podría asegurar que sonreía. Tal era el aprecio que se tenían mutuamente que el rey Brath decidió regalarle el caballo a su hijo. El heredero al trono aceptó el regalo con gran amor hacia su padre. Uno de los días que Elvián fue a visitar a Trueno, el Mago Astral decidió acompañarle y estudiar personalmente el estado del corcel. Y así fue cómo ambos partieron hacia las caballerizas, el heredero al trono con ropa sencilla, pero con su insignia real, y el anciano hechicero con su túnica azul y su sombrero picudo. Ahora el príncipe no era el centro de atención de las humildes gentes de Parmecia, sino el simpático y amable Mago, porque rara vez salía del castillo, salvo que algo de ...